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elcomercio.com - Ecuador


18/03/2010 El Quince es un juego tradicional que perdura en Tungurahua
Redacción Sierra Centro

A las 11:00, el timbre anuncia el segundo recreo en el Instituto Tecnológico Bolívar. A esa hora, decenas de jóvenes salen apresurados para practicar el Quince, uno de los juegos tradicionales de Ambato. Consiste en lanzar con la mano una pelota de lana contra una pared.

Aunque no existen registros históricos de su origen, las autoridades del plantel comentan que se lo practica allí desde hace 60 años. Según el rector Raúl Calderón, este juego es parte de la historia y de la identidad del colegio.

Un torneo local
Desde 1966,
se impulsan los campeonatos intercolegiales anuales. Para ello, se construyó una pared de 9 metros de alto cerca de las canchas del Instituto Bolívar, que gana cada año el torneo.
En el 2009 participaron 35 colegios. Este año esperan que se inscriban más instituciones. Geovanni Pineda, ex estudiante del Instituto Bolívar, prepara a la selección del establecimiento, todos los sábados.
Por su parecido, se cree que el juego del Quince es una variación de la pelota de mano vasca. La diferencia es que la bola que se utiliza es más pequeña y más suave, porque es de lana.
“De las conversaciones con los profesores, sacamos la conclusión de que el Quince se juega desde la década de los cuarenta. Esta tradición se transmite de generación en generación”, dice el maestro, que ya lleva 35 años en la entidad.

David Navarrete, estudiante de 15 años, piensa que la falta de espacios recreativos en el colegio hizo que los alumnos inventen el Quince. “En el edificio que está en el centro no hay mucho espacio, pero sí grandes paredes”.

El instituto también tiene instalaciones en Huachi Pato, en el sur de la ciudad. Allí hay 1500 chicos que estudian el Bachillerato. Todos son expertos en el Quince. En las horas de recreo nadie se entretiene con fútbol o básquet. Todos juegan al Quince.

Según Roberto Supe, estudiante de 16 años, se juega en dos equipos. Cada uno puede estar integrado por entre uno y siete participantes. Se necesita una pelota de lana hecha a mano. Su tamaño es menor a 7 cm de diámetro. “Mientras más ajustado está el hilo, la pelota rebota más”. Además, se requieren dos paredes unidas, que midan más de 2 m, un brazo y una mano fuerte.

Según Juan Aguirre, profesor de cultura física, la pelota de Quince rebota sin importar la superficie de la pared. “Puede ser lisa o irregular, igual se puede jugar”. Estas características permiten que el rebote no sea dirigido, sino que la bola salga expulsada en cualquier dirección.

Darío Pérez, estudiante y aficionado desde los ocho años, cuenta que los partidos se cumplen en tres sets. “El equipo que gane dos contiendas es el triunfador”.

Lo principal, para David Navarrete, quien afirma ser una de las mejores figuras del Quince, es marcar los límites para el juego. En el muro se debe medir desde el piso 75 cm, para marcar con pintura una línea base en la pared. Es un punto malo cuando la bola rebota bajo o sobre la línea.

Para el saque, los jugadores deben estar a 3 m de distancia de la pared. Se bota la pelota al aire y se golpea. Es más tino que fuerza. Esa distancia se respeta solo durante el comienzo del juego.

En el Colegio Bolívar, no solo se juega el Quince en los recreos. Hay partidos durante los fines de semana y en las tardes. Así lo asegura Julio Proaño, nativo de la Tierra de los Tres Juanes .

A sus 72 años recuerda cuando jugaba el Quince en su juventud. “Teníamos una mano muy fuerte y los brazos se engrosaban. Esto atraía a las chicas”.

El hombre, que ahora vive en las afueras de la ciudad, cuenta que casi nadie jugaba fútbol o básquet. “Aquí solo se jugaba al Quince. Por eso no hay buenos jugadores de fútbol”, bromea.

Proaño no fue alumno en el Bolívar. Sin embargo, aprendió a jugar porque sus amigos estudiaban allí. Ellos le enseñaron. Al igual que él, otras personas empezaron a organizar los partidos en los patios de otras escuelas. De esta forma, el juego se propagó por la ciudad y luego por la provincia de Tungurahua.

Por ejemplo, en la Escuela República del Chimborazo, ubicada en el suroriente de la urbe, a diario 40 niños lo practican. Nelson Paltasaca y Aníbal Sánchez, estudiantes de esta institución, aseguran que lo practican porque es un juego diferente.

En la actualidad, según los registros de la Federación Deportiva Estudiantil de Tungurahua, el Quince se juega en 64 colegios de la provincia.

18/03/2010 En Ambato, 165 microempresas no tienen planes para enfrentar terremotos


Redacción Sierra Centro

Los 70 empleados que trabajan en la fábrica Rolantex, ubicada en el centro de Ambato, caminan presurosos por los estrechos corredores de la empresa.

En el edificio de cuatro pisos, construido hace seis años, no hay señalización vertical ni horizontal que ubique las rutas de evacuación, en caso de que se produzcan incendios o sismos.

La capacitación
Baños
es el único cantón de Tungurahua donde sus 15 000 habitantes están preparados para una erupción volcánica, inundación o deslave.
En Ambato, las empresas y fábricas no tienen un plan de emergencia frente a terremotos y sismos. Tampoco tienen escaleras de escape.
La Unidad de Gestión de Riesgos de Tungurahua, en los próximos días, iniciará un plan de capacitación en los centros educativos. También se extenderá la enseñanza a las fábricas, empresas y microempresas.
La Dirección de Educación de Tungurahua, a través del Departamento de Gestión de Riesgos, capacitará a los alumnos de escuelas y colegios.
La única puerta de ingreso a la fábrica permanece cerrada. Eso preocupa a Patricia Naranjo. Esta madre de dos hijos trabaja en la confección de ropa interior desde hace cinco años.

Ella no sabe qué hacer en caso de que ocurra un terremoto o un incendio. “Necesitamos capacitación, tengo miedo. La información nos ayudaría a organizar un plan de contingencia para aplicarlo aquí y en la casa”.

Naranjo es parte del área de costura. Allí, unas 40 mujeres permanecen sentadas cosiendo, mientras otras revisan que las prendas estén perfectas. A su lado está Paúl Rojas.

El joven, de 24 años, constantemente sube y baja las gradas del edificio. “Las noticias de los terremotos me tienen preocupado. No estamos preparados para enfrentar una catástrofe como la que ocurrió en Chile”.

Según Néstor Muñoz, director ejecutivo de la Cámara de la Pequeña Empresa de Tungurahua, de las 165 empresas afiliadas a la institución, ninguna cuenta con un plan de contingencia para actuar frente a un terremoto.

En la mayoría de microempresas solo hay extintores. Eso lo reconoce Ramiro López, gerente de Rolantex. Con ayuda de los bomberos, instaló en cada piso 10 extintores de incendios de 20 libras, en sitios estratégicos.

“Mis colaboradores saben qué hacer en caso de un incendio, pero no nos hemos capacitado para actuar en terremotos, sismos u otros fenómenos naturales. Tampoco se colocaron letreros que guíen hacia una zona segura”.

A cinco cuadras de allí, se levanta el edificio de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Mushuc Runa. Son las 16:00 del miércoles pasado y más de 350 personas caminan por los amplios pasillos del edificio de siete pisos.

A lo largo de los corredores hay alarmas contra incendios y varios letreros luminosos que señalan la ruta de escape.

También hay extintores y una salida de evacuación. Pese a ello, Luis Alfonso Chango, gerente de la institución financiera, asegura que los 65 empleados y la gente que ingresa a realizar las transacciones económicas no están capacitados en el tema de prevención frente a terremotos.

Asegura que en 15 días empezarán los talleres de capacitación para el personal. También está prevista la colocación de carteles, en los cuales se explique qué hacer si hay un sismo.

“Es necesario que entremos a este proceso para salvaguardar la vida de todos quienes llegan hasta este edificio, que tiene estructura sismorresistente”.

A diario, más de 3 000 personas visitan la cooperativa. Uno de los clientes es Juan Veintimilla. Él se lamenta porque la información sobre terremotos, sismos e inundaciones es precaria. “Si deberían enseñarnos cómo proteger a nuestras familias”.

Nancy Quinatoa, empleada de la institución financiera, trabaja en el cuarto piso. “Miré en la televisión que para protegerse hay que formar con el cuerpo el triángulo de la vida. Un día lo intenté, pero no pude”.

Cuando estaba en el colegio, participó en un curso en la Unidad de Gestión de Riesgos. “Necesito actualizar esos conocimientos. Con más razón ahora que los terremotos están de moda”.

Carlos Sánchez, jefe del Cuerpo de Bomberos de Ambato, explica que el personal de la institución solo capacita a las empresas en cómo actuar en caso de incendios y no de terremotos.

Ambato es una de las ciudades del país más amenazadas por los sismos. La razón es que está cerca de la falla geológica de Pisayambo. En 1949, esta ciudad soportó un terremoto. Según los datos oficiales, murieron 6 000 personas. Desde entonces, la ciudad no cuenta con un plan integral para afrontar los terremotos.

18/03/2010 Zamora necesita encausar 7 quebradas
Redacción Loja

Las fuertes lluvias del pasado fin de semana, registradas en Zamora, mantienen en alerta al Comité de Operaciones de Emergencia (COE).

Las autoridades temen por desastres, que pudieran generarse con la creciente de las microcuencas, principalmente de la quebrada Calera. Esta atraviesa por los barrios Benjamín Carrión, Yahuarzongo, El Limón y Remolinos, principalmente.

Las intensas lluvias dejaron lodo y piedras en la av. Ejército y en las calles María de la Nube y Podocarpus. El Municipio empezó a evaluar los daños en los bordillos, aceras y en la carpeta asfáltica.

El problema, según el coordinador provincial de Gestión de Riesgos, Diego Bejarano, es que el sistema de alcantarillado no tiene la capacidad para evacuar las aguas lluvia.

Por eso, la prioridad para el COE cantonal de Zamora es solicitar a la Secretaría Nacional de Riesgos el estado de excepción para ese cantón. El propósito es conseguir recursos para ampliar la capacidad de la red de alcantarillado.

En opinión del director de Obras Públicas de ese Municipio, Álvaro Vivanco, se requieren encauzar siete quebradas que pasan por zonas pobladas.

Hasta ayer, el Comité evaluó los daños ocasionados por el invierno, para solicitar la declaratoria. Otra obra señalada como prioritaria es la reconstrucción del puente San Carlos de las Minas. Este paso es estratégico para movilizar la producción.

18/03/2010 En Cuenca hay 3 000 citados por no reciclar

Redacción Cuenca

Unos 600 estudiantes de 20 colegios de la capital azuaya (distribuidos por zonas) recorren la ciudad, para constatar si las familias cumplen con el reciclaje de desechos.

Cuando comprueban la infracción, un funcionario de la Empresa Municipal de Aseo de Cuenca (EMAC) emite boletas a los culpables. Allí advierten y citan a una comparecencia.

En el juzgamiento informan al infractor sobre su error, la multa que debe pagar y cómo se clasifica la basura. En caso de reincidencia, el citado debe pagar USD 20 por no separar los desechos y USD 100 por lanzar fundas con desechos desde casas o edificios.

“Esos valores podrían aumentar si hay una segunda reincidencia”, dice el gerente de la EMAC, Diego Andrade. Desde la semana pasada, la entidad extendió 3 000 boletas de advertencia, como parte de la campaña de socialización del reciclaje.

Aún no hay multados por esa infracción, pero sí por otras como dejar desechos en zonas prohibidas. José Chiqui canceló USD 20 por botar la basura en la avenida 24 de Mayo y calle Puyo.

Vicente Farfán pagó USD 60, por depositar escombros en la margen del río Tomebamba. Sus juzgamientos se basaron en una ordenanza que regula y controla la disposición de los desechos y que rige desde abril del 2000, pero se aplica a medias.

“Por ello, no se recicla y las cifras lo confirman”, dice Andrade. Solo ocho de las 385 toneladas de basura que genera al día la urbe son de material reciclado. Es el mismo porcentaje (2%) del 2004, cuando se inició la campaña sobre el manejo de la basura.

Según Andrade, desde la semana pasada, con las citaciones, el porcentaje subió a 10 toneladas. Ese material se distribuye entre las dos asociaciones existentes en Cuenca, para su comercialización. La idea es llegar a 30 toneladas hasta finales de año.

Según Gissela Zhingri y Galo Chimbo, alumnos del colegio Antonio Ávila, la mayoría desconoce el proceso. En sus visitas, ellos hablan sobre la importancia del reciclaje para conservar el ambiente y advierten a las familias sobre la vigencia de las multas.

Los estudiantes retornan a la siguiente semana al sector donde se entregaron las boletas de comparecencia preventiva, para constatar si hay un cambio de actitud. El dinero que se genere por las multas se reinvertirá en el arreglo de parterres y espacios verdes.



18/03/2010 La protesta por el canal de riego Tabacundo se activa
Redacción Sierra Norte

El viento sopla fuerte en el páramo de Cayambe. Es temprano y Salomón Ulcuango llega al desolado campamento de la empresa Andrade Gutiérrez, en El Chaupi.

Las máquinas, que hace ocho años acarreaban tierra y material pétreo, ahora están oxidadas y a la intemperie. Los rótulos están cubiertos de polvo y ya casi no se lee la información que contienen.

La sequía aumenta
Los ríos concesionados
para este proyecto regional son el Azuela, San Pedro, Boquerón, Arturo, Montoneras, San Jerónimo, Cuscungo y La Chimba.
En las comunas La Chimba, Pesillo, Mollurco y Chaupi, en los dos últimos años, se ha sentido con más fuerza la escasez de agua para riego y consumo.
El presidente Rafael Correa encargó al Miduvi los estudios definitivos de hidrología, geología y medioambiente.

El campamento se cerró a inicios del 2002. La empresa pretendía abrir en la montaña un túnel de 5 km, para conectar a Chaupi con la laguna San Marcos. El fin: extraer agua para abastecer al canal de riego Cayambe-Tabacundo y al proyecto de agua potable Pesillo-Imbabura.

La obra se paralizó, a pesar de que el Gobierno Provincial de Pichincha entregó USD 76 millones. Según un informe levantado por la Secretaría Nacional del Agua, los trabajos registraron un avance de entre el 30% y el 45%, a pesar de que fue cancelada en su totalidad. La entidad presentó un informe sobre el estado del proyecto a la Presidencia.

Ulcuango, presidente de la comuna El Chaupi, dice que están afectadas 160 comunidades rurales de Imbabura y de Pichincha. “En esta zona, la escasez de agua para riego y para consumo humano se agrava cada año”.

La construcción del proyecto de riego Tabacundo-Cayambe empezó en 1998. Se pretendía regar 130 000 hectáreas en nueve parroquias de ambos cantones. Con obras complementarias, se planificaba dotar de agua potable a unos 450 000 pobladores.

De acuerdo con el contrato, la obra debía inaugurarse en el 2002. Un informe levantado por técnicos de la Prefectura de Pichincha, en los estudios no se tomaron en cuenta problemas de ingeniería y ambientales.

En agosto del año pasado, el presidente Rafael Correa se comprometió asignar USD 80 millones para concluir el proyecto, en un plazo de 36 meses.

El alcalde de Cayambe, Diego Bonifaz, uno de los impulsores del proyecto regional, reconoce que hasta el momento no hay financiamiento para los trabajos. “Vamos a esperar hasta el 15 de abril y si esa realidad no cambia, convocaré a una asamblea cantonal para tomar decisiones”.

Ulcuango pasa con frecuencia por el abandonado campamento. Lo hace para llegar a las fincas donde trabaja. “Me indigna ver cómo se derrocha la plata del pueblo. Hay que hacer algo”.

Con esa opinión coincide Gonzalo Cabascango, presidente del Consejo de Juntas del Proyecto Pesillo-Imbabura. Para él, luego de 12 años de espera, una alternativa es movilizar a los indígenas hacia Quito. “Desde hace un año hemos pedido hablar con el presidente Correa”.

El 17 de septiembre del 2007, el vicepresidente Lenín Moreno, firmó un acta de compromiso con los representantes de las comunidades beneficiarias. En el documento se estableció que el proyecto era una prioridad nacional y de ejecución urgente.

18/03/2010 El aeropuerto de Santa Rosa no es rentable


Redacción Machala

El Aeropuerto Regional de Santa Rosa genera más pérdidas que ganancias. Tres meses después de su inauguración, los gastos de la terminal aérea son mayores a sus ingresos. La construcción de la obra costó USD 47 millones.

Según la Dirección de Aviación Civil, el aún reducido número de pasajeros que se traslada por esta terminal aérea no permite generar utilidades. De acuerdo con cifras del organismo, unos 2 116 pasajeros salen y otros 2 120 arriban al mes por esta terminal. En el 2009, por el aeropuerto de Machala se movilizaron 30 000 pasajeros. Este último cerró definitivamente tras la inauguración del de Santa Rosa.

Un sector interesado
Los 2 500 metros
de longitud de la pista y sus 7 metros de ancho permiten la operación de aeronaves de gran envergadura, lo que no sucedía con el antiguo aeropuerto de Machala.
La Cámara de Turismo de la provincia de El Oro espera que el aeropuerto incremente el número de turistas. El gremio promoverá atractivos en Santa Rosa, como su archipiélago y su gastronomía. Para esto, se han realizado varias reuniones.

Los costos mensuales, por conceptos como mantenimiento, servicios administrativos, electromecánicos y combustible, alcanzan los USD 33 417. Eso, mientras que los ingresos, por rubros como derechos de uso de la terminal, de seguridad, tarifas por peso, etc. llegan a USD 23 263.

Alirio Zambrano, subdirector de Aviación Civil del Litoral, dijo que el déficit de USD 10 164 mensuales se revertirá con el incremento de pasajeros. “Bajo una buena gestión y promoción, este aeropuerto puede movilizar unos 190 000 pasajeros al año”.

La cifra es superior al número de pasajeros que moviliza, por ejemplo, el aeropuerto de Loja (La Toma), 159 000 al año. También inferior a los pasajeros que se movilizan por el aeropuerto de Cuenca, algo más de 500 000 pasajeros al año, según la DAC.

Para dar mayor impulso al nuevo aeropuerto orense, el pasado martes se formó en la provincia un Comité de gestión interinstitucional. Esta instancia, promovida por el capítulo Ecuador del Plan Binacional, tiene como su coordinador a un técnico de la Prefectura de El Oro.

El Comité tiene como objetivos realizar acciones para incrementar el número de pasajeros y promover el turismo en la zona de influencia del aeropuerto. También presionar para que se autoricen vuelos transfronterizos e internacionales.

El prefecto Montgómery Sánchez reiteró que el aeropuerto fue pensado para recibir vuelos transfronterizos e internacionales. “La Dirección de Aviación Civil debe otorgar lo más pronto posible esa categoría”.

Antes del inicio de las obras y cuando aún era proyecto, a esta terminal aérea se la promocionó como aeropuerto binacional. Se espera que se consideren como domésticos a los vuelos hacia y desde el norte del Perú.

Según la DAC, para julio próximo, el déficit que tiene el aeropuerto se reducirá a USD 3 505. Con un incremento de pasajeros, el organismo aeronáutico prevé que la terminal genere utilidades a partir del 2015.



18/03/2010 2 industrias tienen planes en Cuenca


Redacción Cuenca

La alarma suena en Fibroacero, en el parque industrial, en el norte de la capital azuaya. Los 25 brigadistas de seguridad de la empresa, que se dedica a la elaboración de cocinas y cocinetas, salen de sus puestos y se forman en la entrada.

Allí, los encuentra el jefe de Seguridad, Santiago Martínez. Reunirse en este lugar les toma menos de tres minutos. Un tiempo menor requieren para organizarse e iniciar la evacuación de los 400 empleados. Según la Cruz Roja y los Bomberos este es uno de los planes de prevención más exitosos que funciona en el Austro.

En las instalaciones, todo está señalizado. Las tres salidas de escape tienen sus señales en carteles verdes, rojos y amarillos, y con flechas blancas, que identifican las zonas seguras para que los empleados se movilicen.

Los directivos de Fibroacero crearon la brigada de seguridad luego de que en 1999 la fábrica soportó un incendio. Fallecieron dos personas. Este hecho alertó a las industrias cercanas.
Para evitar, en lo posible, la pérdida de más vidas, se conformó la brigada y se desarrollaron los planes de seguridad. Se estableció la capacitación quincenal de los brigadistas y del resto de empleados. También se identificaron las rutas de escape y se colocó señalización en los sitios de trabajo.

Miguel Calle, director de Talento Humano de esta exportadora, está convencido de que los trabajadores saben cómo actuar si se presenta un conato de incendio u otra emergencia. Su argumento se basa en el tiempo que emplean en los simulacros de evacuación.

Seis minutos fue el tiempo máximo que registraron a finales del año pasado. En el 2009 hubo dos simulacros intempestivos.

Cuando desarrollan esta práctica hacen llamadas reales a los Bomberos y a otras entidades como la Policía y el Consejo de Seguridad Ciudadana de Cuenca. Según Calle, de esa forma miden la capacidad de reacción de esas entidades y el tiempo que les toma llegar a la planta.

William Albán trabaja en el Departamento de Pintura. Desde hace tres años es parte de la brigada. “La experiencia es enriquecedora”. Según él, todos los brigadistas saben técnicas básicas de primeros auxilios, evacuación y combate de incendios.

El Jefe de Seguridad de Fibroacero, quien además es bombero voluntario, se encarga de la capacitación. En su opinión, lo importante es que los trabajadores sepan lo básico para ayudar a sus compañeros. “Con esos conocimientos, los bomberos ofrecen capacitación más avanzada”.

Después del terremoto de Chile, registrado el pasado 27 de febrero, esta empresa implementó un plan de contingencia ante sismos. Se relaciona con salidas ordenadas de las instalaciones. Los brigadistas saben cómo conducir a sus compañeros a sitios seguros.

En la brigada se armaron grupos que tienen sus responsabilidades. Una parte organiza la evacuación y la contingencia, otra llama a las instituciones de emergencia como Cruz Roja y Bomberos. Incluso hay quienes atienden a los periodistas.

Los encargados de apagar los equipos que usan gas y combustibles están identificados. Ángel Albán lo hizo en los simulacros. Él trabaja en el área de Calidad y tiene siete años en la brigada. “Debemos trasmitir calma a los demás empleados, para que no se genere el caos”.

La capacitación es inevitable

Autoridades de la empresa Fibroacero se reunieron con representantes del resto de empresas ubicadas en el Parque Industrial, para establecer planes de seguridad en conjunto, pero la idea no se concretó por falta de apoyo.

En la Compañía Ecuatoriana del Caucho (ERCO) también trabaja una brigada de seguridad. Este grupo está capacitado para actuar frente a incendios y para socorrer en caso de cualquier desastre natural. Los empleados que fueron capacitados organizan al resto para la evacuación.

Darwin Zabala, directivo de la empresa, asegura que el plan de seguridad que tienen contempla la señalización de las salidas de emergencia y la ubicación de sitios donde la gente debe reunirse, en caso de que haya un sismo.

Además, la capacitación de los brigadistas y del personal es periódica. En esta empresa se realiza un simulacro de emergencia una vez al año.

El personal de la empresa, cada tres meses, asiste a talleres de capacitación con bomberos y con otras instituciones de socorro como la Cruz Roja. Esta actividad se realiza de forma rotativa con todo el personal de planta.

La empresa designa a líderes, que son quienes toman las decisiones cuado hay emergencias. Cuando ingresa personal nuevo a la planta, recibe una inducción, en la cual le explican en qué consiste el plan de contingencia.

Los nuevos deben ponerse a órdenes del líder de su área. El plan persiste a pesar del problema laboral que afrontó la empresa hace pocos meses, por la huelga de los trabajadores.

18/03/2010 La prevención todavía es débil en la industria textil

Redacción Sierra Norte

Verónica Carlozama no solo es una costurera de la empresa Confecciones Panda. También es una de los ocho miembros del subcomité de primeros auxilios de esta industria textil afincada en Atuntaqui, en la provincia de Imbabura.

En Panda, la seguridad industrial para prevenir accidentes de trabajo o actuar en caso de desastres naturales, es una norma. “La Ley exige a todas las industrias conformar comités de seguridad, con cuatro representantes de los trabajadores y cuatro del empresario”. Así lo asegura el psicólogo industrial Martín Mantilla, jefe de Personal de la empresa.

Dos fallas geológicas
En Panda,
el programa de seguridad industrial establece que se coloquen bandas de seguridad en el piso de la planta de Panda, al igual que señalización que indica, por ejemplo, las puertas para la salida de emergencia.
La provincia de Imbabura está atravesada por dos sistemas de fallas geológicas, según estudios del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional.
La primera es el sistema de San Isidro. La otra es el de Billecocha, ubicado en Piñán.

En esta fábrica de pijamas y ropa casual, donde laboran 80 personas, hay un comité central y subcomités de evacuación, contra incendios y de primeros auxilios. A Carlozama, que pertenece al último grupo, esta experiencia le ha servido para conocer cómo actuar en caso de un accidente laboral, por ejemplo. Está capacitada para hacer un torniquete y entablillar un hueso roto, hasta que llegue un médico.

Fernando Benalcázar, propietario de Panda, comenta que crear un ambiente de trabajo sano y seguro es parte del proceso de modernización de la planta.

Recuerda que en los primeros años, la mayoría de industrias de Atuntaqui iniciaron en las salas de las casas, como negocios familiares. Sin embargo, con el tiempo hubo necesidad de ampliar las fábricas. Panda confió su diseño a expertos en construcción, que le sugirieron levantar galpones amplios, protegidos con una estructura metálica y sobre las bases de hormigón. La infraestructura se construyó en el 2002. “No hemos tenido mayores sustos”.

En el cantón Atuntaqui, en donde funcionan más de 280 fábricas textiles, no hay una ordenanza específica que obligue a realizar construcciones sismorresistentes. En los últimos años, las plantas han mejorado su infraestructura, direccionadas por la necesidad de mayores espacios y por cumplir con las normas industriales.

Este es el caso de las empresas Anitex, Toitex y Dennis. La seguridad industrial es controlada principalmente por el Ministerio de Trabajo, el Departamento de Prevención de Riesgos del IESS y el Cuerpo de Bomberos.

En ninguna de las tres hay planes para hacer frente a los desastres naturales. Tampoco se han integrado brigadas. Las amenazas más comunes en la industria textil son los incendios y accidentes por uso de productos químicos y máquinas.

Miguel Erazo visita con frecuencia las fábricas. Él compra prendas de vestir para vender en el centro del país. Luego del terremoto en Chile, se preocupó por su seguridad. “No sabría qué hacer si me coge un sismo en la planta”.



18/03/2010 Los planes se desempolvan en Salinas


Redacción Guayaquil

La mañana del domingo pasado es soleada y el flujo de personas aparentaba un día ordinario de temporada en el cantón Salinas, provincia de Santa Elena.

Desde el terremoto y posterior tsunami ocurrido en Chile, el 27 de febrero, hay el temor de que una situación similar se presente.

Francisco Fierro, administrador del hotel Francisco I, ubicado en el malecón de Salinas, señala que los clientes habituales no visitan las playas con la misma frecuencia. “Eso, por la difícil situación económica y por el temor generado por los desastres naturales registrados en Haití y en Chile”.

Ese miedo se reflejó en turistas como Priscila Maruri. Ella estuvo con un grupo de 20 personas, entre familiares y amigos. “Definitivamente, el recelo existe, principalmente, en las personas de la tercera edad, que tienen miedo de ingresar al mar. Yo también lo tuve, aunque sí me bañé. No vine con el mismo gusto de antes”.

Maruri viaja frecuentemente a este balneario. Por ello, se sorprendió cuando vio que la playa no estaba copada de bañistas y de vendedores de alimentos y artículos varios, como ocurría en temporada de vacaciones pasadas.

Alfredo Robalino, dueño de El Marinero Hotel, dice que es necesario capacitar al turista para estar prevenido ante un desastre como un tsunami. Considera que no se debe alarmar a la población. En su opinión, eso perjudica al sector hotelero y al comercio.

A la vez pidió que las autoridades realicen acciones para que, en caso de ocurrir un evento natural, se puedan atenuar los efectos.

El Marinero Hotel está asegurado ante siniestros generados por incendios, terremotos y tsunamis. “La mayoría de hoteles que ha invertido para ampliar su capacidad de alojamiento, aseguró sus propiedades como requisito para acceder a los préstamos bancarios”, dice el empresario.

En Salinas, hay entre 50 y 60 hoteles registrados, lo que equivale a unas 5 500 plazas. Para Paúl Borbor, alcalde del cantón, las visitas a la península se redujeron porque está cerca el inicio de clases en la Costa. Descartó que sea por temor de los turistas.

Sin embargo, la Municipalidad ejecuta un plan de sensibilización, a través de una campaña informativa, para explicar qué es un tsunami y temas relacionados con prevención. También se están reformando las ordenanzas para que en las próximas licitaciones, los constructores cumplan con normativas sismorresistentes.

La semana pasada se reunieron con miembros del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) del cantón, para revisar los planes de evacuación y definir cuándo hacer un simulacro.

Según Jaime Lasso, teniente de la capitanía del Puerto de Salinas, el terremoto en Chile generó ondas expansivas en el mar, a lo largo de la costa del Pacífico. “En el caso de Ecuador, se formaron olas que fueron 20 centímetros más altas que las normales. En Perú fueron de más de 40 cm”.

Lasso comenta que en el caso de alerta de tsunami es posible atenuar el impacto. Por eso, comenta, hay que hacer un monitoreo constante de las ondas expansivas y, en caso de ser necesario, proceder a la evacuación de personas a áreas más altas.

La Dirección Nacional de Gestión de Riesgos es la institución que da la voz de alerta y dispone la evacuación de personas. Actualmente, las autoridades planifican un simulacro.

18/03/2010 Las mujeres lideran la prevención en El Arenal

Redacción Esmeraldas

Las tres falsas alarmas de tsunami que se dieron la semana pasada en Esmeraldas, no alteraron a los habitantes del barrio El Arenal. Las mujeres del sector se limitaron a observar que los pobladores de las zonas cercanas corrían con maletas.

“Estamos preparados para actuar frente a los eventos naturales. Sabemos que hay que escuchar una sirena y seguir a los marinos hacia los sitios seguros”, explica Cecilia Berduga, vecina.

La vulnerabilidad
Esmeraldas
es la provincia más afectada y más vulnerable frente a las alteraciones del mar. Un ejemplo son los aguajes que se han registrado desde noviembre del año pasado.
En los cantones Muisne y Rioverde, la gente pide que se organicen talleres de capacitación, para saber qué hacer en caso de que haya un tsunami o un sismo.
Las autoridades provinciales piden USD 50 millones para obras de prevención.

El Arenal está ubicado en la ribera del río Esmeraldas, junto al destacamento de la Armada. El asentamiento se levantó sobre un relleno, por eso es considerado vulnerable ante un tsunami.

En este sector y en los barrios vecinos, Bellavista Norte y Nueva Esperanza Norte, se capacita a los pobladores en prevención de riesgos. La organización de ayuda humanitaria Oxfam, con financiamiento de la Comunidad Europea, ejecuta el proyecto desde agosto del 2009.

El proceso es liderado por las mujeres, en su mayoría amas de casa. En El Arenal se han conformado cuatro brigadas de respuesta: incendio, evacuación, primeros auxilios y comunicación.

Los integrantes se reúnen todos los miércoles y para inicios del próximo mes esperan realizar un nuevo simulacro.

En los próximos días, los técnicos iniciarán con la instalación de señalética en las rutas de evacuación establecidas. Además, determinarán sitios seguros y distribuirán material informativo. Se colocarán, al menos, dos sirenas de alto impacto.

“Después de escuchar la alarma, nosotros debemos avanzar por la calle Plinio Palominio y encontrarnos todos en la Catedral Cristo Rey”, comenta Cecilia Berduga, otra vecina del barrio.

Elba Chasing tiene claro lo que tiene que hacer si hay un desastre natural. “Lo primero es ayudar a salir de las casas a los niños y a las personas con capacidades especiales. Ellos tienen prioridad”.

En el barrio El Arenal, el 80% de los miembros de las 336 familias no tiene empleo fijo. Hay 112 casas, todas levantadas sin la adecuada dirección técnica.



18/03/2010 120 fallas están activas en el Ecuador


Redacción Ecuador

El 5 de agosto de 1949, un sismo de 6,6 grados en la escala de Richter asoló la ciudad de Ambato. El 31 de enero de 1906, un terremoto de 8,8 grados se registró en la zona costera de Esmeraldas.

Este último es considerado como uno de los más grandes registrados en la historia sísmica del mundo. Por eso, está dentro de la categoría de los megasismos, que es como se define a los que superan los 8 grados.

Estos dos movimientos acabaron con las zonas habitables. Sin embargo, no son los únicos temblores de gran magnitud y terremotos que han afectado al país. La lista de los grandes movimientos alcanza el medio centenar, según los registros. Según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, los sismos y terremotos en la historia del país
han dejado 80 000 víctimas.

Según Hugo Yepes, director del Instituto, en el país confluyen tres condiciones: peligro, vulnerabilidad y exposición al riesgo. “El Ecuador se halla asentado en donde hay fallas muy activas y peligrosas, pero la amenaza real está en el tipo de construcción que tenemos a escala nacional”.

Para Miguel Orellana, voluntario del Cuerpo de Bomberos, el problema se agrava porque la población no está preparada para afrontar un fenómeno natural.

“Por más de una vez se ha dicho que Ecuador es un país muy expuesto a las catástrofes naturales, y no se prepara a la población”.

Placas poco profundas

En el Ecuador, según datos del Geofísico, existen unas 120 fallas que están activas. Unas muy peligrosas, como la de Pisayamboque fue la que causó los dos terremotos
de Ambato (1949 y 1698). El sismo de 1949 dejó cincuenta poblaciones arrasadas, 6 000 muertos y millones en pérdidas.

Las provincias de Cotopaxi, Tungurahua y Chimborazo resultaron afectadas. La ciudad de Ambato quedó devastada.

Eso se debe, según Yepes, a que las placas que están en el país no son muy profundas, máximo se hallan a 10 kilómetros, y por eso cuando liberan energía los daños
son mayores. Jorge Erazo tiene 63 años y supo del drama por las narraciones de su abuelo. Recuerda que les contaba que la gente corría sin saber adóndeir. “Había madres que llevaban a sus hijos en brazos y chocaban con otras personas”.

Él no ha recibido una capacitación sobre cómo actuar en caso de que haya un sismo.

Testimonios

Luis Rodríguez /Ambato
Me quedé atrapado en la sala de mi casa


El martes 2 de marzo, antes de dormir, miré en la Internet los videos del terremoto en Chile. La gente estaba aterrorizada, tratando de salir de los edificios. Apagué mi computadora portátil.
Me quedé preocupado pensando en que Ecuador es un país muy vulnerable. Al siguiente día, a las 06:12, sentí que mi cama se movía. ¡Qué susto! No pude abrir la puerta de la sala. Estaba nervioso.

Recé para que no fuera un terremoto. Me dí cuenta que en mi familia no estamos preparados para afrontar una tragedia.

Rosita Álvarez/Ambato
No supe qué hacer en el momento del temblor

Mis abuelitos contaban que el terremoto de Ambato fue horrible. Que la tierra se partió y que muchos niños que hacían la Primera Comunión en la Catedral fallecieron aplastados por los escombros.

Vivo en el cuarto piso y el pasado miércoles empecé a gritar cuando sentí el temblor. Eran las 06:12 y en la radio anunciaron que había un temblor. Fueron segundos de un silencio horrible. Conozco que tengo que ubicarme en un sitio seguro, pero en ese momento me quedé aterrorizada. No sabía qué hacer.

Carmen Sisa / Mera
No pude sacar a mis hijas de su cuarto

El temblor fue en la madrugada del viernes, a la 01:00. Me levanté a tomar agua, cuando de pronto sentí que los vidrios vibraban y los adornos de la casa empezaron
a moverse. Recuerdo que le pedí a mi esposo que despertara a los guaguas, para salir de la casa. Cuando el temblor pasó seguíamos dentro de la vivienda.

En ese momento, pensé en la destrucción de las casas de Chile, de los padres desesperados buscando a sus chiquitos... Me puse a llorar, porque entendí que si hay
un terremoto, podemos morir.

18/03/2010 La mayor amenaza está en Esmeraldas


Redacción Esmeraldas

Durante la segunda semana de marzo se registró, en la Costa ecuatoriana, la formación de oleajes intensos, producidos por vientos del Pacífico sur. El fenómeno se presentó con olas de 2 y 3 metros de altura, los días 9 y 10 de marzo. La alerta la dio el Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar).

El fin era prevenir a los bañistas y a los vecinos de los balnearios sobre la alteración en el comportamiento del mar. Este Instituto aplicará un plan de prevención en zonas vulnerables de la Costa. En Esmeraldas se capacitará a la población sobre planes de evacuación y alerta temprana. El trabajo comenzará en dos meses. Además, se elaboran los mapas de riesgos por inundaciones, los niveles de las playas e irregularidades del perfil costanero.

Estos estudios son claves para diseñar un modelo de prevención. Patricio Goyes, director del Inocar, dijo que Esmeraldas es la provincia más amenazada y vulnerable. La razón: la zona más poblada se asienta en áreas susceptibles a inundaciones, como la desembocadura del río Esmeraldas. “Solo para poner un ejemplo, Guayaquil es más segura porque está a 50 millas de la boca del Golfo. Esmeraldas, en cambio, está a la entrada del río”, explicó Goyes.

De acuerdo con un estudio realizado por Cooperazione Internazionale y Oxfam, todos los balnearios situados junto a la playa de Esmeraldas, Manabí y Santa Elena son considerados de alto riesgo frente a la amenaza del mar (ver infografía). Eso, por la exposición de la población, por la infraestructura de las casas y por la falta de planes de prevención, principalmente.

En el documento, además, se especifican los daños que podría causar un fenómeno natural en estas poblaciones. Como parte de la prevención frente a los desastres naturales, Inocar planteó un sistema de información para la población. El asambleísta Rolando Panchana acogió la iniciativa y convocó, el pasado martes, a los representantes de las tres empresas de telefonía celular (Alegro, Movistar y Porta), para establecer un convenio interinstitucional.

La cita se realizó en la Asamblea. Mañana habrá otro encuentro para establecer los requerimientos técnicos. También los protocolos técnicos para que el sistema de información sea efectivo y seguro, mientras dure la emergencia en el país. Marlene Ayoví vive en Rioverde (Esmeraldas). Ella está de acuerdo con la prevención, pero siempre que se pase de las palabras a los hechos.

“Los aguajes de diciembre pasado destruyeron al malecón y afectaron a varias casas. Pedimos la construcción de un muro y hasta el momento no han empezado los trabajos”. En Muisne, Posorja y Jaramijó, luego del tsunami en Chile, la población ha empezado a pedir capacitación a los socorristas, para saber cómo actuar frente a un fenómeno natural.

Esmeraldas

Muisne, sin un plan de prevención

Redacción Esmeraldas

Nada podríamos hacer frente a un tsunami”, dice con resignación Melissa Espinoza, en su restaurante. Ella vive en la playa de Muisne. En este sector de la isla habitan 70 familias, que administran restaurantes y pequeños hoteles.

Ella sabe que si habría un tsunami no alcanzaría a llegar a un sitio seguro, donde no golpee el agua. El único transporte popular en la isla es la tricimoto. Tarda unos siete minutos en llegar al muelle, desde allí se requiere un tiempo similar para cruzar en lancha el río. En esta población habitan unas 10 000 personas.

En caso de una emergencia, hay 60 embarcaciones con capacidad para 20 personas cada una y una gabarra que puede transportar hasta tres vehículos livianos. Pueblo Nuevo es el sitio más alto de la isla y está a 3 kilómetros de distancia. Espinoza cree que se armaría un caos.

Por eso, el chofer de una tricimoto, Pedro Proaño, se queja por la falta de información. “Nadie sabe qué hacer. Cuando hay aguajes, solo los marinos nos avisan”. Para el jubilado Julio Bone, de 67 años, es necesario que se construya un puente. Esa sería una opción para salir rápido de la isla. El alcalde Ángel Bernal reconoce que no tienen un equipo de socorro,
ni planes de prevención o evacuación. Para él, es prioritario construir el puente y lo planteó al Gobierno, luego de que se conocieron los destrozos que dejó el tsunami en Chile.

Elena Bastidas, coordinadora de la Defensa Civil local, informa que recién hace pocos días se prepara un plan de contingencia para fijar las rutas de evacuación. La isla de Muisne tiene 20 km². Es un balneario que es visitado por un promedio de 200 turistas al día, durante los feriados. El cantón tiene otras poblaciones en riesgo como Mompiche, Chamanga, Cabo de San Francisco, Galera y Estero de Plátano, por estar cerca del mar.

Manabí

La capacitación aún se planifica

Redacción Manta

Los 400 000 habitantes de los nueve cantones manabitas, ubicados frente al mar, están preocupados. Las causas son el tsunami registrado en Chile y el temblor que ocurrió hace 13 días en el sur de la provincia, con epicentro en la isla de La Plata.

“La ciudadanía está más atenta a los riesgos que pueden ocasionar esos fenómenos naturales”, dice Roque Mendoza, coordinador de la Secretaria de Gestión de Riesgo (SGR) de Manabí. Por ello, se realizan charlas en las poblaciones ubicadas en los 350 kilómetros de playa de manabita.

“En Manabí, de acuerdo con los mapas de riesgo, hay 24 poblaciones altamente vulnerables a maremotos y tsunamis”, agrega Mendoza. Por eso, se trabaja en sobrevivencia
y evacuación. Al mediodía de ayer, los técnicos de la SGR se reunieron con habitantes del cantón Jaramijó. La idea fue sensibilizar a los moradores de los sectores La Isla, Peñón
del Diablo y Balsamaragua sobre el peligro al cual están expuestos.

Así lo informó Jessenia Vélez, funcionaria de la Municipalidad. Manuel Delgado vive desde hace 30 años en el barrio La Isla. Asegura que en 20 años subió el nivel del mar y se llevó más de 300 metros de tierra.

En el sur de Manta, en el enclave marino San Lorenzo, los residentes pidieron la presencia de los bomberos. Según su comandante, Sofonías Rezavala, las personas que viven junto al mar están alarmadas por su ubicación, tras el tsunami de Chile.

Fabián Moreta tiene su casa a 20 metros de la playa. “Queremos saber qué hacer en caso de que llegue una ola gigante. También que nos enseñen las técnicas para salir de las casas, primeros auxilios y la colaboración”.

El próximo fin de semana se realizará un simulacro de evacuación. Se prevé la participación de unas 30 familias. “Después de 15 días se hará contoda la población de San Lorenzo”, dice Rezavala.

Guayas

En Posorja piden más información

Redacción Guayaquil

Las pequeñas embarcaciones están ancladas en el muelle de Posorja. A pocos metros, unas 60 personas, algunas paradas y otras sentadas, esperaban en el malecón de esta parroquia rural del cantón Guayaquil.

El martes pasado, a las 09:00, unos hombres, mujeres y niños abordaron una lancha que les trasladó hasta sus comunidades ubicadas en el oeste de la isla Puná. Con solo levantar la mirada hacia el océano Pacífico se ve parte de esta masa de tierra (919 km²), en el golfo de Guayaquil.

Francisco Corral, vicepresidente de la comuna Canchiche, una de las cuatro que hay en el oeste de la isla, deja un momento la conversación con sus amigos de Posorja. Es para hablar de un tema que, tras el tsunami en Chile, se puso en vigencia en Ecuador: la amenaza del mar.

Cuenta que sería bueno que las autoridades involucradas en las áreas de riesgos y prevención informen a la población, de Posorja y de Puná, sobre lo que se debe hacer en caso de un tsunami o de otro evento. Por ejemplo, dice que él no sabe a quién llamar para dar las alertas.

Cerca del malecón hay un local donde se almacena pescado. Su propietario, Jorge Adum, quien fue presidente de los pescadores de esta parroquia, cuenta que personal del Programa de Manejo de Recursos Costeros daba charlas de vez en cuando. “Sería necesario retomarlas, pero con más frecuencia”. Él recuerda que le dijeron que Posorja es un sitio que no sufriría impacto en caso de tsunami. “Nos mostraron un mapa en el que nuestra parroquia estaba con un color verde, que significaba menos peligro”.

Para Luis Núñez, presidente de la Junta Parroquial, la presencia de la isla Puná constituye una gran barrera para la población. Sin embargo, reconoció que se requiere más presencia de organismos nacionales para hacer prevención y capacitación. Una opinión similar tiene Domingo Cruz, dirigente de Las Cruces.



18/03/2010 Ambato aún es vulnerable a los sismos


Redacción Sierra Centro

La casa de Silvia Pillajo está hecha conhormigón y bloque. Es de un solo piso y se encuentra en el barrio 10 de Agosto, de la parroquia Picaihua. En este pueblo, ubicado a 20 minutos del centro de Ambato, las calles son polvorientas y hay cultivos de maíz y papa.

Pillajo, quien está casada y tiene dos hijos, se dedica a confeccionar zapatos. Solicitó un crédito de USD10 000 en una cooperativa, para construir una casa, de 120 m². No contrató a un arquitecto para que diseñe los planos y dirija la obra. “Para abaratar los costos le pagué a un maestro albañil. Pero estoy preocupada con esto de los terremotos. No sé si mi casa resistirá un sismo”.

La artesana dice que sus vecinos también edifican sin planos. “En la tienda escuché que en el terremoto de Ambato los cerros que rodean a este pueblo se desmoronaron. Qué miedo!”.
El 5 de agosto de 1949, la tierra tembló en la capital de Tungurahua. Según datos del Municipio, murieron 6 000 personas y 50 poblaciones fueron afectadas. Delia Silva tiene 74 años y era una adolescente cuando ocurrió la tragedia. “Fue un viernes. El primer sacudón fue a las 14:05. Me acuerdo clarito. Salí corriendo a la calle. Luego vino otro temblor.

Escuché un ruido feo. Las casas del centro se caían y la gente no sabía qué hacer. Corríamos despavoridos, desesperados”. Alejandro Tubón, de 77 años, cuenta que se cavaron fosas para enterrar a los muertos. “El rescate de las víctimas fue un trabajo duro y doloroso que conmovió al país y al mundo. Es inolvidable”. Dos años después del terremoto,
las autoridades aprobaron el Plan Regulador de Ambato, para prohibir que se levanten casas en las laderas y exigir que todas las edificaciones sean diseñadas por profesionales.

Mariana Ortiz, directora de Planificación del Municipio, reconoce que las disposiciones no se cumplen. Detalla que más del 50% de las casas ubicadas en las parroquias rurales y en las periferias no tienen planos. “Fueron edificadas en zonas donde hay deslizamientos y sin el control de un técnico”. El último censo indica que en las 18 parroquias rurales hay 29 718 viviendas.

Hay cinco inspectores para controlar todos los edificios que se levantan en la urbe. “La gente debe hacer conciencia sobre el peligro de tener una casa insegura”.

Un Plan que no se cumple en la urbe

Redacción Sierra Centro

En 1951, dos años después del terremoto, el Municipio de Ambato estableció que solo se podían construir edificios de hasta cinco pisos, en el centro.

En 1970, se reformó y el Concejo aprobó que el número de pisos sea ilimitado. Se autorizó la construcción de edificios como el de la Mutualista Ambato y de la Asociación de Empleados. Tienen 11 y 12 pisos, respectivamente.

En 2009, el Plan de Reordenamiento Territorial estableció que los edificios altos deben construirse en zonas donde las calles tengan 20 metros
de ancho. Además, en terrenos con más de 800 m2. De acuerdo con las normas, el Cabildo obliga a presentar planos estructurales a partir del primer piso. El objetivo es que los técnicos de la construcción y los dueños garanticen una edificación de calidad y sismorre sistente.

Sin embargo, esto no se cumple. Los barrios 13 de Abril, Miraflores Alto, La Yahuira y otros sitios, donde la actividad comercial es intensa, se encuentran en laderas. También se construyen edificios altos en calles estrechas.



18/03/2010 La comunidad diseñó su plan en Baños


Redacción Sierra Centro

En los últimos días, una densa neblina cubre al volcán Tungurahua. “La Mama está tranquila”, asegura Mariana Pérez, vendedora de cañas y jugos en la terminal terrestre de Baños.

Charlas sobre sismos
El alcalde de Baños, Hugo Pineda, solicitó que la Secretaría Técnica de Gestión de Riesgos realice charlas sobre lo que se debe hacer durante un movimiento telúrico. El Municipio solicitó a la entidad USD 1 millón para realizar trabajos de estabilización de taludes.
El Municipio, con el apoyo de varias organizaciones internacionales, iniciará en 15 días la señalización de las rutas de evacuación. Esto consistirá en colocar letreros y pintar las calles y avenidas.
Luego de la reactivación del volcán, en 1999, Baños es el único cantón donde la capacitación y la organización de simulacros es permanente. El Instituto Geofísico reporta a diario las novedades del volcán Tungurahua, a las autoridades.

Este cantón se encuentra a 40 km de Ambato y es uno de los más turísticos de la Sierra Centro. Por sus calles sinuosas, los turistas caminan con grandes mochilas. En los alrededores de la iglesia de piedra se huele a incienso.

Pérez trabaja en la terminal desde hace 50 años. Es menuda. Tiene el cabello blanco y usa un delantal. En su puesto también oferta melcochas, mermeladas y frutas, que están apiladas sobre mesas de madera.

Rubén Castro llegó el miércoles en la mañana. Vive en El Quinche, en la provincia de Pichincha. Viajó con su esposa, sus cuatro hijos y dos cuñadas. Mientras compraba los dulces, Pérez le informó que en caso de una reactivación del volcán Tungurahua, debe viajar a Puyo.

“No hay que circular por la vía Baños-Ambato, porque es peligrosa. Allí está la quebrada Bascún y el sector Los Pájaros, por donde baja lodo, piedras y escombros del Tugurahua”.

Castro cuenta que también recibió esta información en las piscinas de La Virgen, donde las aguas termales relajan los músculos adoloridos. Un guardia le detalló que las calles 12 de Noviembre, Montalvo y la carretera Baños-Puyo, son algunas de las rutas de evacuación.

En Baños, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) organiza cada mes charlas sobre cómo actuar en caso de un deslave, inundación y erupción volcánica. Los simulacros se realizan una vez al año. Esto se hace luego de que en octubre de 1999, la ceniza y la expulsión de lava causó la emigración de más de 15 000 baneños.

“Cuando regresamos, juramos capacitarnos e informar a los turistas sobre las novedades del volcán. Estamos cerquita. Tenemos que aprender a convivir con el riesgo”, afirma Pérez.
Ella asistió a seis charlas y participó en tres simulacros de evacuación, convocados por el Municipio y por la Secretaría Técnica de Gestión de Riesgos. Cada año, el Cabildo invierte USD 10 000 en la organización de los talleres y en la impresión de mapas y trípticos.

En su casa también elaboró un plan familiar de evacuación. Sus dos hijos deben llevar a los abuelos al albergue del sector San Vicente, ubicado en la vía Baños-Puyo y cargar las mochilas con ropa y alimentos. Pérez está encargada de asegurar la casa. En El Aguacatal, Santa Ana, La Ciénega y en la Escuela de Policía, también hay albergues.

Xavier Mayorga, coordinador del Departamento de Seguridad Ciudadana y Riesgos del Municipio de Baños, indica que estos lugares tienen una capacidad para acoger hasta 6 000 personas. Todos están equipados con colchones, cobijas, cocinas y vajillas.

La semana pasada, el Municipio terminó la capacitación sobre prevención de riesgos, en seis escuelas, cuatro colegios y en 22 de los 36 barrios que hay en Baños. En los próximos días, se iniciará la segunda fase. Para el próximo 29 de marzo se hará un simulacro en el cual se activarán las sirenas.

Méntor Cáceres, vive en el barrio 16 de Diciembre. Él es el único sastre que hay en el sector. Tiene 65 años. En su local, donde los casimires están colgados en perchas y las paredes están cubiertas con afiches de la década de los 70, guarda su mochila que tiene una lámpara, una radio que funciona con pilas, ropa y alimentos enlatados. “Cada dos meses saco las cosas para que no se dañen. Esto lo aprendí en los cursos que organiza el Municipio”.

Cerca de este barrio, está San Vicente de la Florida. Para Rocío Sánchez, tesorera de la Directiva, lo importante durante una emergencia es mantener la calma.
“El volcán se puso otra vez bravo hace cuatro años. Pero cada familia sabía qué hacer. No tenemos miedo. Estamos preparados”.

Este año, el COE imprimió 15 000 mapas, que indican las rutas de escape, los sitios donde están los albergues y las sirenas.

2 000 se repartieron a los turistas en el feriado de Carnaval. El resto se distribuirá en los 128 hoteles, 106 restaurantes, 35 bares y 61 operadoras turísticas del cantón.



18/03/2010 El centro de Guayaquil, con riesgos


Redacción Guayaquil
guayaquil@elcomercio.com

Son las 08:45 de un día laboral corriente. Los sectores bancario y comercial del centro de Guayaquil comienzan su actividad. En las veredas el movimiento es acelerado y en las calles el tráfico se vuelve pesado. Oficinistas, ejecutivos y trabajadores empiezan a llenar los grandes edificios de la zona.

Sobre ese escenario, el proyecto Radius (Herramientas de Evaluación de Riesgos para Áreas Urbanas contra los Desastres Sísmicos) hizo la simulación de un terremoto. El objetivo era conocer qué sucedería si a esa hora se produjera un sismo de 8 grados en la escala de Richter a 200 kilómetros de Guayaquil, en dirección al Océano Pacífico.

Los sismos en el Litoral
La historia sísmica de Ecuador se concentra en la Costa. En 1906 se registró un sismo de 8,8 en el norte de Esmeraldas.
En 1942 se registró otro terremoto de 7,9 grados en Bahía de Caráquez, Manabí.
El último más fuerte se reportó al sur de Colombia, en Tumaco, en 1979. Fue de 8,2 grados.

El resultado revela una grave realidad: más de 2 000 muertos solo en el centro de Guayaquil, pérdidas sobre los USD 1 000 millones, daños y colapso de edificios, caos en la respuesta por la falta de planes de contingencia.

La lista sigue: daños en puntos críticos en los sistemas de provisión de agua potable, electricidad y telefonía; el 75% de hospitales sin posibilidad operativa.

En noviembre de 2009, el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil y la Oficina de Asistencia para los Desastres en el Exterior del Gobierno de Estados Unidos realizaron un simulacro con unos

4 000 rescatistas ante un eventual terremoto de seis grados en la ciudad. La meta era atender las emergencias en un lapso de siete minutos. Accidentes de tránsito, colapso de edificios, incendios fueron algunas de las urgencias.

Varias entidades participaron, pero el resultado fue parcial. Polo Terán, segundo jefe del Cuerpo de Bomberos, asegura que hizo falta coordinación. “Ante eventos como los de Chile, Haití o Turquía, no estamos preparados”.

Por eso Terán sugiere que se defina un plan específico con mapas de ubicación de posibles albergues, áreas de atención hospitalaria, así como las zonas más vulnerables de la urbe.
Según el análisis de Radius, el área de mayor riesgo es el centro de Guayaquil. Esto por varias razones. La diferencia de altura entre edificios colindantes es una.

Uno de los posibles riesgos en caso de un movimiento fuerte es que las losas de los edificios más bajos fracturen los pilares de los más altos. Otro problema se dan por el tipo de suelo. Un estudio de la Unidad de Prevención de Desastres del Cabildo señala que gran parte del centro está asentado sobre arcillas blandas, de entre tres y 30 metros de profundidad.

La mayor parte de las edificaciones mixtas (que combinan estructuras de madera y paredes de ladrillo o bloque) se ubica en esta zona. Muchas tienen más de 40 años y su estructura está muy deteriorada. Se calcula que hay más de 200 edificios de este tipo en el centro de Guayaquil.

Para José Centeno, presidente de la Cámara de la Construcción de Guayaquil, es necesario revisar las normas de sismorresistencia que se aplican. Estas normas se usan en países como EE.UU. y México y van desde los estudios de suelo y diseño estructural hasta el refuerzo de columnas. Según Centeno, esa regulación se utiliza en la ciudad desde hace 30 años, pero debe ser actualizada

Bolívar Sandoval, director de la Unidad de Desastres del Municipio de Guayaquil, explica que en esta semana el Cabildo analizará una ordenanza para determinar normas de construcción según los tipos de suelo de la ciudad.

Centeno recomienda que se incluyan normas para revisar los edificios antiguos. En las edificaciones informales, construidas sin estudios de suelo y estructura, el peligro aumenta. Según estudios, cerca del 50% de las casas con más de tres pisos, y que están en zonas como el Suburbio, se construyeron sin planificación.

Mientras que las casas de caña y madera, ubicadas en los cerros del noroeste de Guayaquil, sufrirían graves daños a causa de los deslizamientos de tierra.

Según Paúl Sánchez, de la Secretaría Técnica de Gestión de Riesgos, la base de datos para conocer la real situación sísmica de Guayaquil se está actualizando.